El psicólogo clínico en VillanuevaPatricia Fernández Martín, Psicóloga Clínica en el  Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal, impartió el 12 de mayo un seminario sobre el Psicólogo Clínico en la Red de Salud Mental Pública.

Al inicio del seminario, ofrecido en el ámbito de las sesiones con expertos organizadas semanalmente en el Grado de Psicología, Patricia Fernández introdujo a los alumnos en la paradoja de que, pese a vivir en un mundo cada vez mas cómodo y seguro, el hombre parece seguir abrumado por el sufrimiento. Mucho tienen que decir aquí los valores sociales, los cuales marcan el sufrimiento como algo anormal; y es que no es otra cosa que la permanente huida del malestar… Por todo ello, la figura del psicólogo se hace cada vez más necesaria para acompañar a las personas y aliviar su sufrimiento.

A continuación, explicó las dos vías que hay para llegar a ser psicólogo sanitario: por una parte estaría el psicólogo especialista clínico (PIR) y el psicólogo sanitario (Máster de Psicólogo General Sanitario). El PIR trabaja en la red de sanidad pública mientras que el otro se ha de dedicar a la privada.

Posteriormente mencionó algunas de las funciones de un psicólogo clínico en la Red de Salud Mental, de  entre las cuales destacó las funciones asistenciales que se ofrecen en los centros de Salud Mental, funciones administrativas junto con la coordinación de los dispositivos de salud mental, ya que es imprescindible en estar bien comunicados entre los diferentes profesionales. Muy importantes también las labores de investigación y docencia y por último la formación continua donde acentuó la importancia de estar permanentemente aprendiendo, desarrollándose y renovándose para poder servir a los demás de la mejor manera posible siempre.

Por último, concluyó la sesión con las habilidades básicas que se requieren para llegar a ser un buen Psicólogo Clínico. Debido a que se trata de  un trabajo con una alta carga emocional, el  autocontrol es una habilidad indispensable; la empatía, para ser capaces de acompañar a los pacientes a lo largo de su camino. También se exige  un apertura mental, al igual que una gran capacidad introspectiva que permita conocerse a uno mismo  para, desde ahí,  ayudar a los demás; paciencia;  integridad y coherencia de vida y por ultimo habilidades comunicativas.

(Una información de Paula Moreno, alumna del Grado en Psicología)