Psicopatologías jurídicas (V): los trastornos de control de impulso

El 18 de mayo de 2013, una mujer acudió al establecimiento XX del centro comercial Espacio León de esta ciudad y cogió un contorno de ojos valorado en 134,99 euros sin abonar su importe, que fue recuperado por el establecimiento en estado apto para su venta.A raíz del juicio de faltas que se celebró dos días más tarde, la sentencia del Juzgado de Instrucción nº 3 de León, de 20 de mayo, la condenó como autora penalmente responsable de una falta de hurto en grado de tentativa a la pena de seis días de localización permanente, imponiéndole, igualmente, el pago de las costas causadas en el presente procedimiento;pero, después de notificarle la resolución, interpuso un recurso de apelación y el proceso se elevó a la Audiencia Provincial leonesa donde alegó que padecía un trastorno de control de impulsos en la modalidad conocida como cleptomanía que tiene una intensidad invalidante y que, en su opinión, no se había valorado a la hora de interpretar los hechos enjuiciados. Finalmente, este órgano judicial estimó el recurso, revocó y dejó sin efecto dicha resolución y absolviólibremente a la apelante de la falta de hurto en grado de tentativa.
Lo más significativo de esta sentencia
[SAP LE 1398/2013, de 18 de noviembre; ECLI:ES:APLE:2013:1398] es el carácter tan didáctico con el que se refiere a la reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo según la cual: las circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal han de ser acreditadas como el hecho típico del que dependen.