Del café al tuit. Literatura digital, una nueva vanguardia (Editorial Calambur, Colección criterios. 2018) es el título del libro que ha publicado Ana Cuquerella, profesora del Centro Universitario Villanueva. La propia autora, resume su libro de este modo:

Don Juan ha hecho match con Doña Inés en Tinder. Hoy, Azorín tendría un blog y Don Quijote hubiera subido una nueva story a Instagram luchando contra los gigantes. Probablemente el Lazarillo de Tormes hubiera regateado el precio de su espada en Wallapop…

¿Qué es literatura digital? Muchos piensan que se trata de la proliferación de los e-books, pero eso es tan solo un formato distinto al papel en el que se difunden los libros tradicionales. ¿A qué nos referimos entonces con este término?

Con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la comunicación surgen canales y posibilidades innovadoras que se suman a sensibilidades diferentes. Los medios técnicos digitales ofrecen posibilidades preconizadas por autores analógicos (Borges, Cortázar, Apollinaire) que ahora adquieren corporeidad. Las obras literarias creadas en el entorno digital adaptan multitud de recursos, memes y figuras retóricas heredadas de la literatura analógica, del mismo modo que la literatura impresa hizo con la tradición anterior alojada en manuscritos, rollos y previamente con la literatura oral.

La literatura se concibe como una fuente de placer y entretenimiento, un camino de comunicación y transmisión de hechos y emociones que evoluciona y se transforma de acuerdo con el cambio de la sensibilidad y percepción de la realidad en diferentes épocas y sociedades. Comunicar, compartir, disfrutar, jugar, experimentar… todo ello forma parte de lo literario. Así como multitud de nuevas corrientes de experimentación artística se fraguaron en las tertulias literarias de los cafés durante las vanguardias del siglo XX, desde hace unos años la revolución se desarrolla en las redes sociales, nueva ágora del siglo XXI. De ahí el título escogido para este libro que pretende ser una carta de presentación de la prolífica labor creativa de escritores que han sabido incorporar las nuevas herramientas a la creación literaria, sin desdeñar la tradición heredada, más bien trasponiéndola. Los amantes de la literatura, lectores, investigadores, profesores, no podemos dar la espalda a esta revolución. Tenemos la oportunidad de asistir al nacimiento de un nuevo capítulo en la historia nuestra literatura que no reniega de la tradición anterior, sino que la reinterpreta y adapta a los nuevos moldes y se dirige a los nativos digitales y sus estrategias de adquisición del conocimiento.

Del café al tuit