Cristóbal Balenciaga, un legado que se conjuga en presente en una mesa redonda

Cristóbal Balenciaga vuelve a situarse en el centro del debate académico en una mesa redonda que reunió a diseñadores, historiadores, sociólogos y creadores para reflexionar sobre una figura que, lejos de agotarse, sigue ofreciendo nuevas lecturas. Bajo la premisa de que “el verdadero legado de Cristóbal Balenciaga era su propia técnica”, las comisarias Gemma Muñoz e Inés Churruca impulsaron un encuentro que abordó su influencia desde perspectivas muy diversas, con la participación de Paloma Díaz Soloaga, directora honorífica Título de CGModa.

La sesión estuvo presidida por dos creaciones auténticas de Balenciaga vinculadas a la figura de Fabiola de Bélgica y se completó con la exhibición de 18 réplicas casi idénticas realizadas para la serie Cristóbal Balenciaga, diseñadas por Pepo Ruiz Dorado y expuestas en la Universidad Villanueva.

La moda como arte y relato audiovisual

El diseñador Pepo Ruiz Dorado, responsable junto a Bina Daigeler del vestuario de la serie y ganador del Premio Yvonne Blake 2025 al Mejor Diseño de Vestuario en Serie, subrayó la dimensión artística y social del creador. “Balenciaga pone en valor la moda como un arte; el vestir y la sociología es más que moda, no solo creaba tendencias”, afirmó.

Ruiz Dorado explicó la importancia de la credibilidad visual en una producción audiovisual: “Si no te crees los gigantes no te crees la película, si no te crees los vestidos no hay serie, por eso los directores confiaron en mí”. La elección de las piezas respondió siempre al guion, como en el capítulo dedicado al luto, donde “no hay trajes de fiesta, es sastrería que refleja el momento austero de Balenciaga”.

Uno de los mayores retos fue adaptar las creaciones a un público actual sin traicionar su esencia. “Las actrices no son las modelos de la época y hubo que actualizar la serie para reproducir fielmente a Balenciaga, pero adaptado a un ojo contemporáneo”, explicó, recordando incluso ajustes técnicos como “sacar el bajo hasta el último hilo” para adecuar los vestidos a cuerpos más altos.

La técnica que sostiene la silueta

Desde una perspectiva más técnica, Javier Martín Galán destacó que la vigencia de Balenciaga reside en su capacidad para transformar la silueta femenina. “Él definió los cambios de la silueta muy vertiginosos del siglo XX e inventó la técnica que hay dentro de esas siluetas para que se mantengan tal y como las vemos hoy”, señaló.

Recordó también sus orígenes como aprendiz de sastre hasta la apertura de su propia casa de costura y cómo, a finales de los años sesenta, los acabados comenzaron a acercarse a un “prêt-à-porter de lujo”, aunque los procesos esenciales seguían siendo los mismos.

Genialidad, elegancia y contexto histórico

El sociólogo y crítico Pedro Mansilla puso el acento en el contexto histórico que permitió el florecimiento de Balenciaga. “Lo que lo hizo único fue su genialidad y la suerte de nacer en un momento en el que esa genialidad estaba muy valorada”, afirmó, en referencia a lo que denominó “el siglo más elegante de la moda, de 1869 a 1969”.

Mansilla recordó que, fuera del ámbito especializado, Balenciaga no siempre tuvo el prestigio actual y que acudir a su casa era “ir a pagar una factura”. Sin embargo, su valor residía en la perfección técnica: “Si una persona tenía un problema estético, Balenciaga lo disimulaba”. Como ejemplo citó a Grace Kelly, de quien “nadie sabía que no tenía una cadera igual que la otra, salvo el modista que le hacía el vestido”.

Para Mansilla, lo esencial de un vestido es el patrón y la capacidad de transformar un plano en volumen. Definió a Balenciaga como un creador que “se conjuga en presente”, siempre consciente de que debía seguir aprendiendo, incluso tras el impacto de la guerra y la posterior influencia de los medios de c comunicación y revistas como Vogue en la moda internacional.

Investigar para comprender quiénes somos

La historiadora y coleccionista Lydia García López-Trabado insistió en el carácter inagotable del diseñador. “Cuanto más le estudias, más te das cuenta de todo lo que falta por investigar”, afirmó. A su juicio, Balenciaga supone “una muesca en el tiempo” sin la cual la moda actual no se entendería: “No le puedes quitar de la ecuación porque si no, la moda no sería tal y como la conocemos”.

Su colección privada, una de las más importantes de España, tiene una vocación divulgativa. “Aprender y la investigación me hace mejor persona”, explicó, reivindicando la necesidad de identificar los hitos de la moda española y de vincular cultura e industria para construir referentes de futuro.

Memoria personal e inspiración

Desde una mirada más íntima, la empresaria y diseñadora Ana María Chico de Guzmán recordó la presencia constante de Balenciaga en su vida. “Siempre ha estado muy presente”, señaló, describiéndolo como “una persona que imponía mucho, serio pero muy amable”. Custodia su colección de sombreros “como tesoros” y continúa inspirándose en ellos para sus propias creaciones.

La mesa redonda concluyó reafirmando que Balenciaga no pertenece solo al pasado, sino que sigue dialogando con el presente desde la técnica, la cultura y la identidad de la moda contemporánea.

Universidad Villanueva
villanuevacomunicacion@gmail.com


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