29 Abr 2026 Una misión en Etiopía refuerza la educación rural y abre nuevas líneas de cooperación
El sacerdote misionero comboniano Juan González Núñez y el gestor de proyectos de la Fundación Villanueva, Santiago González, han llevado a cabo una misión de una semana en Etiopía con el objetivo de supervisar un proyecto de cooperación educativa. Durante su estancia, participaron en la inauguración de dos nuevas aulas financiadas en la zona, al tiempo que analizaron posibles líneas de actuación y financiación para futuros proyectos.
El viaje comenzó en Hawassa y continuó por distintas localidades, entre ellas Mucaneca, una de las capillas más relevantes de la parroquia de Fulasa, considerada la más grande del vicariato con cerca de 70 capillas. Esta visita permitió conocer de primera mano la realidad educativa y social de la región.
Mucaneca: una escuela en crecimiento ante nuevas exigencias educativas
En Mucaneca existe desde hace años una escuela que, ante las nuevas directrices del Gobierno etíope, se encuentra en proceso de ampliación. Las autoridades están promoviendo que las escuelas rurales, que tradicionalmente ofrecían educación hasta tercero de primaria, extiendan progresivamente su oferta hasta cuarto, sexto y, en el futuro, octavo curso.
Actualmente, el centro cuenta con cuatro aulas que cubren hasta cuarto de primaria, con una elevada densidad de alumnado que puede alcanzar entre 40 y 60 estudiantes por clase, especialmente al inicio del curso. Esta situación ha hecho necesaria la construcción de nuevas infraestructuras, como las recientemente inauguradas.

Financiación estructurada y colaboración institucional
En el caso de Mucaneca, el proyecto de ampliación de aulas fue aprobado y ejecutado con un coste optimizado, lo que permitió maximizar los recursos disponibles.
Entre las principales necesidades detectadas en Mucaneca destacan la construcción de una biblioteca, la instalación de baños y la dotación de mobiliario y materiales didácticos. Se subrayó la importancia de plantear estos proyectos de forma independiente, ya que las entidades financiadoras suelen establecer límites presupuestarios que obligan a dividir las intervenciones en fases.
La biblioteca se perfila como una iniciativa especialmente relevante, no solo por su impacto educativo, sino también simbólico. Permitirá a los estudiantes disponer de un espacio tranquilo para el estudio, algo especialmente necesario en un entorno donde muchos alumnos carecen de condiciones adecuadas en sus hogares. Además, podría beneficiar a estudiantes de otras escuelas cercanas.
El proyecto incluiría la construcción del edificio y su equipamiento básico, como mesas y estanterías. Sin embargo, la incorporación de ordenadores no se contempla inicialmente debido a la falta de electricidad en la zona y al nivel educativo actual del alumnado. También se valoró la importancia de incluir libros de texto, ya que muchos estudiantes dependen únicamente de copiar en sus cuadernos lo que el profesor escribe en la pizarra.
El desafío de la sostenibilidad y la financiación a largo plazo
Uno de los principales problemas identificados es la falta de financiación sostenida. Aunque en el pasado el vicariato recibía más ayudas externas, estas han disminuido significativamente. Esto genera dificultades, ya que muchos proyectos cubren la construcción inicial, pero no contemplan los costes de mantenimiento a largo plazo.
Se destacó la necesidad de diseñar proyectos que incluyan no solo la ejecución, sino también su viabilidad futura, incorporando gastos de mantenimiento y funcionamiento siempre que sea posible.
Formación y compromiso: la experiencia de un estudiante en terreno
La Fundación Universidad Villanueva también quiso implicar a sus estudiantes en esta experiencia. Daniel Gómez Menor fue seleccionado para participar en el viaje como reconocimiento a su implicación en actividades de cooperación, siendo el alumno del área de Educación con mayor puntuación en la plataforma interna Socialo.
Según explicó Santiago González, esta iniciativa busca fomentar el compromiso de los alumnos con proyectos de desarrollo. Por su parte, el estudiante destacó el valor de la experiencia: “Ha sido una vivencia única, enriquecedora e inolvidable, que me ha permitido conocer de primera mano la cultura, la gastronomía, los valores de la población local y el sistema educativo de Etiopía. Estoy profundamente agradecido por esta oportunidad y la recomiendo totalmente”.