Albert Puig Ortoneda inspira a los alumnos del Máster en Recursos Humanos: “Gestionar equipos es gestionar personas”

La semana pasada, los alumnos del Máster en Recursos Humanos recibieron la visita de Albert Puig Ortoneda, exdirector académico de La Masia del FC Barcelona. La sesión se convirtió en una conferencia inspiradora sobre la gestión de equipos de alto rendimiento desde la experiencia de quien ha trabajado en la élite del deporte formativo.

Puig compartió su visión sobre el liderazgo a partir de años de trabajo con jóvenes talentos que han llegado a la cima del fútbol mundial, entre ellos Lionel Messi, Andrés Iniesta, Xavi Hernández y el joven Lamine Yamal, a quién ficho siendo un niño.

Alumnos de Máster

Personas antes que roles

Durante su intervención, Albert Puig no habló de fútbol en sentido estricto, sino de personas y liderazgo. Su mensaje fue claro. Gestionar un equipo implica, antes que nada, aprender a gestionar personas.

Defendió la idea de que un equipo no es simplemente un grupo con un objetivo común, sino la suma de realidades individuales que deben entenderse y acompañarse. En ese sentido, insistió en que no se gestionan jugadores ni empleados, sino personas con contextos, emociones y necesidades distintas.

Potenciar lo que cada uno es

Uno de los ejes centrales de su discurso fue la importancia de potenciar las virtudes individuales antes que centrarse en corregir los defectos. Según explicó, el liderazgo eficaz consiste en identificar qué aporta cada persona y maximizar ese valor dentro del colectivo.

Utilizó un ejemplo muy gráfico del deporte. A un defensor no se le pide que marque goles, sino que cumpla con excelencia su función defensiva. En esa especialización, dijo, reside la fuerza del equipo.

También subrayó que los valores reales de un grupo se demuestran en los momentos incómodos, no en los discursos.

El contexto personal de cada miembro del equipo

Puig recordó que cada persona dentro de un equipo tiene su propio equipo fuera del trabajo. Familia, sueños, miedos, responsabilidades y situaciones personales que sin darnos cuenta influyen directamente en el rendimiento.

Por ello, defendió que un buen líder debe tener en cuenta ese contexto y ser capaz de acompañar cuando alguien atraviesa un momento difícil. Su reflexión fue contundente al señalar que, cuando alguien del equipo sufre, el primero en acercarse debería ser siempre el responsable del grupo.

El hambre como ventaja competitiva

Otro de los conceptos clave de la conferencia fue el del hambre, entendido como ambición, determinación y deseo de mejorar constantemente. Puig señaló que esta mentalidad es cada vez menos frecuente, pero que quienes la mantienen parten con una ventaja clara.

Sin embargo, matizó que la ambición por sí sola no es suficiente. Debe ir acompañada de un liderazgo basado en la escucha y el conocimiento profundo de las personas.

Escuchar para liderar mejor

La intervención concluyó con una idea central. Liderar no es únicamente dirigir, sino entender, acompañar y adaptarse a cada persona del equipo. Para Albert Puig, la clave del liderazgo no reside en las metodologías o estrategias, sino en la capacidad de escuchar y conectar con las personas.

Una lección que trasladó del fútbol de élite al mundo de la gestión de personas, dejando a los alumnos una reflexión clara sobre el papel humano del liderazgo en cualquier organización.

Universidad Villanueva
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