La Universidad de la Experiencia dialoga con Mario Picazo sobre el clima y sus desafíos

Los alumnos de la Universidad de la Experiencia asistieron a una charla impartida por Mario Picazo, en un encuentro que supuso una oportunidad única para que personas mayores, desde su bagaje vital y su mirada crítica, pudieran reflexionar directamente con un referente de la divulgación científica sobre cuestiones actuales del clima. Más allá del contenido técnico, la sesión se convirtió en un espacio de conversación pausada y cercana, donde se compararon climas, se habló de cómo ha cambiado el tiempo a lo largo de los años y se contrastó la percepción del pasado con la realidad climática actual, como ocurre en países como China, donde la contaminación parecía inevitable, pero donde la implantación del coche eléctrico está teniendo un papel relevante.

El cambio climático y sus límites

Durante la charla, Picazo abordó la dificultad real de reducir el CO₂, señalando que, lejos de disminuir como se pensaba, sigue siendo necesario buscar soluciones para evitar su aumento. Se analizó el calentamiento del agua en las costas, la aclimatación de las temperaturas marinas y la situación del mar Mediterráneo, descrito como un auténtico caldo. También se expusieron los pronósticos para los próximos años, con una previsión de aumento de la temperatura global de hasta un grado anual, y la posibilidad de alcanzar incluso dos grados debido a puntos de no retorno ya presentes, como el Amazonas, que no volverá a ser como era. En este contexto, se mencionaron intentos tecnológicos complejos, impulsados por figuras como Bill Gates, para intervenir de forma artificial en el hielo del Ártico, iniciativas que parecen ciencia ficción, pero que son reales, aunque extremadamente difíciles de llevar a cabo.

Tecnología, predicción y adaptación al futuro

El encuentro permitió comprender cómo el clima ha llegado a modificar fronteras de grandes países y planteó una cuestión clave: si estos fenómenos son puntuales o cada vez más frecuentes y con mayor magnitud, y con qué soluciones se puede responder. Picazo recordó experimentos históricos de lluvia artificial realizados en los años setenta en Valladolid y otros posteriores en zonas como Murcia o Aragón, especialmente vinculados a la escasez de agua y a las cosechas, subrayando lo difícil que resulta controlar la meteorología incluso mediante la siembra química de la atmósfera. Desde su experiencia profesional en la predicción meteorológica, explicó cómo los modelos actuales permiten aceptar pronósticos de hasta 20 días, cómo los valores numéricos ayudan a prever lluvias —por ejemplo, interpretando datos como los 2,1 litros que indican una llovizna intensa— y cómo la interpolación amplía las escalas temporales. Finalmente, destacó el papel de la inteligencia artificial y los modelos cuánticos, que están mejorando la rapidez, precisión y detalle de las previsiones, abriendo nuevas posibilidades para adaptarnos mejor a temperaturas extremas y a los retos climáticos del futuro.

Universidad Villanueva
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