13 Abr 2026 La Universidad Villanueva celebra una jornada dedicada al misterio, la belleza y la liturgia a través del arte, la poesía, la música y el cine
El viernes 10 de abril de 2026, la Universidad Villanueva acogió una intensa jornada formativa y cultural en torno al poder del arte como vía de acceso al misterio cristiano. A través de distintas sesiones dedicadas a la pintura, la poesía, la música, el cine y la liturgia, profesores y ponentes invitaron a los asistentes a redescubrir la belleza como experiencia transformadora y camino de conocimiento, contemplación y fe.
La Universidad Villanueva celebró el pasado viernes 10 de abril una jornada de reflexión y formación en la que arte, fe y pensamiento dialogaron desde perspectivas complementarias. A lo largo del día, los asistentes pudieron profundizar en la relación entre la belleza y el misterio cristiano a través de distintas conferencias y comentarios culturales que pusieron en el centro la capacidad del arte para ensanchar la mirada y dar profundidad a la experiencia humana.
La primera sesión, impartida por don José Castiella bajo el título “Acceso al misterio a través de la pintura”, propuso una lectura contemplativa de grandes obras maestras de la tradición artística occidental. A partir de una selección de pinturas de Velázquez, Guido Reni, Sebastiano del Piombo, Simonet, Van Eyck y Correggio, Castiella mostró cómo el arte no solo conmueve, sino que también educa la mirada y ayuda a habitar el tiempo y el espacio de una manera más plena. Durante su intervención, subrayó que el tiempo no es simplemente un recurso que se pierde o se aprovecha, sino un ámbito que se habita, e invitó a evitar una visión consumista de los sacramentos para aprender a amar el misterio.
Las obras comentadas sirvieron para profundizar en cuestiones centrales de la fe cristiana, como la maternidad de María, la vulnerabilidad de Dios, el sentido de la confesión, la Eucaristía o la experiencia de la Resurrección. La contemplación artística apareció así como una vía privilegiada para cultivar una mirada poética sobre la realidad, una mirada que no elimina los problemas, pero sí mejora la vida y permite vivirla con mayor hondura. Como recordó el ponente, contemplar el arte ayuda también a rezar y transforma incluso la manera de ponerse ante el sagrario.
La segunda sesión estuvo a cargo de Jaime García Máiquez, quien abordó la poesía como una forma singular de relación con el mundo y con el tiempo. A través de autores como Vladimir Holan, Pablo Neruda, Miguel d’Ors o Borges, el escritor reivindicó la poesía como una palabra cargada de futuro, capaz de revelar dimensiones ocultas de la experiencia cotidiana. Su intervención combinó lectura, comentario y reflexión sobre el trabajo poético, entendido no solo como inspiración, sino también como ejercicio de depuración y exigencia expresiva.
Posteriormente, en su conferencia “El poder transformador de la pintura”, el propio García Máiquez profundizó en la necesidad de la belleza en el mundo contemporáneo. Frente a una cultura marcada con frecuencia por la prisa, la funcionalidad y la repetición, defendió la pintura y el arte como caminos que acercan al hombre a la verdad, a la naturaleza y, en último término, al Creador. En su intervención aparecieron nombres como Chardin, Sánchez Cotán, Rubens, Malevich o Velázquez, así como referencias a san Juan Pablo II, Rilke y Antonio Pau. La sesión puso de relieve que la belleza no es un lujo accesorio, sino una necesidad humana profunda, vinculada a la herida, al agradecimiento y a la búsqueda de significado.
La dimensión musical de la jornada llegó con Francisco Carrasco, quien ofreció una sesión centrada en la estructura y la expresividad de la música. A partir de composiciones propias inspiradas en colores y de ejemplos tan reconocibles como el Concierto de Aranjuez o el Bolero de Ravel, explicó de manera pedagógica elementos como la melodía, la armonía o el timbre. Su intervención mostró cómo la música, incluso cuando incorpora disonancias, puede alcanzar una forma superior de armonía, y cómo la emoción y el ritmo forman parte esencial de la experiencia sonora.
La quinta sesión consistió en un comentario cultural de Jerónimo José Martín sobre Los domingos, película que definió como un auténtico milagro cinematográfico. Junto a esta obra, se mencionaron también otros títulos y referencias audiovisuales y literarias que permitieron ampliar la conversación sobre cine, fe y cultura contemporánea, entre ellas Canción de cuna, En busca del Mesías, El caso de Cristo, Ángeles cotidianos o Diálogo de Carmelitas.
La jornada concluyó con una nueva intervención de don José Castiella, esta vez bajo el título “La Misa desde obras maestras de la pintura”. En ella ofreció una lectura profundamente pedagógica y espiritual de la celebración eucarística, explicando el sentido de sus gestos, símbolos y palabras. Desde el agua bendita al entrar en la iglesia hasta la presentación de las ofrendas, el Kyrie, el Gloria, el ambón, el altar o la plegaria eucarística, la sesión ayudó a redescubrir la liturgia no como una rutina, sino como un acontecimiento vivo en el que el cielo se abre y la Trinidad comparece.
A lo largo de su exposición, Castiella insistió en la necesidad de pasar de una religiosidad superficial o autorreferencial a una conciencia más profunda del misterio, de la misericordia y de la presencia de Cristo. También subrayó la importancia de comprender la Misa como celebración y no como simple cumplimiento, así como de aprender a vivirla desde la escucha, la esperanza, la renovación interior y la unión entre el trabajo humano y la redención.
Con esta jornada, la Universidad Villanueva volvió a poner de manifiesto su compromiso con una formación integral, en la que el pensamiento, la fe, la cultura y las artes dialogan para ofrecer a los estudiantes y asistentes una experiencia intelectual y humana de gran hondura. Las distintas sesiones permitieron constatar que la belleza, lejos de ser un adorno, puede convertirse en un verdadero camino de transformación personal, conocimiento de la realidad y apertura al misterio.