Un cambio de mirada hacia la (dis)capacidad desde la experiencia real

La Universidad Villanueva ha celebrado la III Edición de las jornadas sobre síndrome de Down bajo el lema “un cambio de mirada hacia la (dis)capacidad”, consolidando este encuentro como una cita clave en su compromiso con la inclusión y la formación integral de sus alumnos. La jornada, organizada en el marco de las actividades conmemorativas del Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down, que se celebra el 21 de marzo, se enmarca en una semana dedicada a sensibilizar y fomentar el conocimiento directo como base para una verdadera integración social.

El evento contó con la participación de alumnos del colegio María Corredentora, jóvenes de entre 18 y 19 años que cursan programas formativos de tercer curso. Su intervención inicial sirvió para visibilizar la realidad de las personas con síndrome de Down y acercarla al alumnado universitario desde una perspectiva cercana y auténtica, favoreciendo así el diálogo y la comprensión.

III Edición de las jornadas

El valor del testimonio y la voz de los hermanos

Uno de los momentos más destacados de esta edición ha sido la mesa redonda protagonizada por hermanos de personas con síndrome de Down, quienes compartieron en primera persona su experiencia y la relación que mantienen en su día a día. Esta iniciativa surge a raíz de las conclusiones de ediciones anteriores, en las que participaron familias y expertos como la profesora Teresa Vargas y María Dousinage, Manager de Impacto Social en Orange. Tal y como subraya Teresa, “los hermanos son los grandes olvidados”, lo que ha llevado a impulsar esta línea de reflexión dentro del grupo de investigación Calidad de Vida de la universidad. En la mesa redonda también estuvo Samantha Vallejo-Nágera, junto con dos de sus hijos, uno de ellos, Roscón con síndrome de down.

El encuentro permitió visibilizar una dimensión poco explorada, poniendo de relieve los vínculos afectivos, los aprendizajes mutuos y el impacto que supone crecer junto a una persona con síndrome de Down. La conexión entre los participantes aportó una visión enriquecedora y profundamente humana.

Un origen marcado por la experiencia en el aula

La raíz de estas jornadas se encuentra en la propia práctica docente. Teresa Vargas, profesora del grado en Educación, comenzó a introducir en sus clases ejemplos reales para acercar a sus alumnos a la diversidad. La experiencia dio un paso decisivo cuando su hija Pilar, con síndrome de down, acudió a la universidad para compartir su historia de vida con los estudiantes.

A través de una presentación personal, Pilar mostró su trayectoria, su familia y sus vivencias, rompiendo estereotipos y acercando la teoría a la realidad. Esta iniciativa permitió a los alumnos comprender que no se puede definir a una persona únicamente por sus limitaciones, sino también por sus capacidades, talentos y potencial de desarrollo.

Aprender desde las fortalezas para transformar la mirada

La jornada también incluyó dinámicas participativas en las que los estudiantes pudieron interactuar directamente con personas con síndrome de Down a través de juegos y actividades. Estas experiencias pusieron en valor habilidades como la memoria visual, la rapidez o la capacidad de superación, evidenciando que el enfoque educativo debe ir más allá de la patología.

Desde esta perspectiva, la universidad apuesta por un modelo formativo que promueve una visión completa del ser humano. Según Teresa, todos los individuos poseen fortalezas y debilidades, y el verdadero aprendizaje reside en reconocer y potenciar esas capacidades. Cuando tienes en mente a personas con necesidades especiales no puedes hablar solo de la patología. Si coges la lista de un prospecto de medicina y te lees toda la lista de los efectos secundarios, no te tomas el medicamento.

El evento ha sido posible gracias al apoyo de Healthfinder Farmacias, entidad patrocinadora de la jornada.

Alumnos de educación

Una formación universitaria con impacto humano

Estas jornadas se han consolidado como una herramienta fundamental en la formación de los futuros docentes, quienes, según destacan desde la organización, no deberían finalizar sus estudios sin haber comprendido la riqueza que aporta la diversidad. La experiencia directa con personas con síndrome de Down permite a los alumnos desarrollar una mirada más empática, valorar la diferencia y comprender que el esfuerzo y la inclusión son pilares esenciales en la educación.

Con iniciativas como esta, la Universidad Villanueva refuerza su papel como institución comprometida con la transformación social, apostando por una educación que combina conocimiento, experiencia y valores humanos.

Universidad Villanueva
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