23 Jul 2026 ¿Sigue siendo la educación una vocación? Los profesores y alumnis de Educación de la Universidad Villanueva buscan respuestas en una formación
La pasada semana, del 7 al 10 de julio, profesores y alumni de la rama de Educación participaron en el programa de formación «El profesor y su profesión de fe: enseñar en tiempos extremos», una iniciativa dirigida a docentes que siguen entendiendo la educación como una auténtica vocación. Durante cuatro jornadas, los asistentes tuvieron la oportunidad de detenerse, reflexionar y profundizar en el sentido de la enseñanza en un contexto marcado por profundos cambios culturales y tecnológicos.
Lejos de la imagen estereotipada del profesor que se limita a impartir contenidos de forma rutinaria, el curso reivindicó la figura del docente como una persona que necesita espacios de pensamiento, formación y reflexión para afrontar los desafíos de la educación contemporánea. En un momento en el que enseñar resulta cada vez más complejo, la iniciativa puso el foco en la necesidad de repensar la vocación docente desde una perspectiva humanista y trascendente.
Fabrice Hadjadj, al frente de la formación
El programa fue impartido por el escritor y filósofo francés Fabrice Hadjadj, director del Instituto Philanthropos, en colaboración con la Fundación Universidad Villanueva. La formación, celebrada en la Universidad Villanueva, tuvo una duración de cuatro días y contó con plazas limitadas.
A lo largo del curso, Hadjadj propuso un recorrido intelectual y filosófico para analizar el papel del profesor en un mundo en constante transformación, ofreciendo herramientas para responder a los grandes interrogantes que plantea la educación actual.
Cuatro jornadas para abordar los desafíos de la educación
Cada una de las sesiones estuvo dedicada a un aspecto fundamental de la realidad educativa.
La primera jornada se centró en una mirada crítica a nuestro tiempo, analizando el posmodernismo y el poshumanismo, el fracaso de la idea de progreso y la necesidad de aprender a responder, en lugar de reaccionar, ante las dificultades y crisis de nuestro tiempo.
El segundo día estuvo dedicado al impacto de la inteligencia artificial en la enseñanza. A través de enfoques filosóficos y referencias bíblicas, se reflexionó sobre la diferencia entre la inteligencia artificial y la inteligencia encarnada, recuperando figuras como Sócrates o Rousseau para pensar el verdadero sentido del aprendizaje.
La tercera jornada profundizó en la dimensión cultural y humana de la educación bajo el título La sabiduría se hizo carpintero y habitó entre nosotros. En ella se abordó la importancia del contexto, el cultivo de la cultura y la necesidad de situar la comunión y la relación personal como fundamento de toda comunicación educativa.
El curso concluyó con una reflexión sobre la escuela del futuro desde la esperanza, abordando cuestiones como la ecología, el sentido del sacrificio y el horizonte último de la enseñanza en una sociedad marcada por la incertidumbre.
Repensar la educación en la era de la inteligencia artificial
Uno de los ejes principales de la formación fue el análisis del cambio de paradigma educativo. Si durante la modernidad la educación fue concebida como el motor del progreso y el maestro como protagonista de la construcción de un mundo mejor, la actualidad presenta un escenario muy diferente.
La posmodernidad, marcada por la amenaza del colapso y el desarrollo del paradigma tecnocrático, sitúa al profesor ante nuevos retos que obligan a replantear su papel. En este contexto, el curso invitó a reflexionar sobre dos cuestiones fundamentales: cuál es el sentido de transmitir una cultura y qué puede aportar un profesor que no sea capaz de ofrecer una inteligencia artificial.
Estas preguntas sirvieron como punto de partida para revisar el pensamiento sobre la enseñanza y su estrecha relación con la esperanza, poniendo en valor la misión del educador en una época de profundos cambios.
Una oportunidad para fortalecer la vocación docente
Durante cuatro intensas jornadas, los participantes profundizaron en la misión del educador y compartieron un espacio de encuentro, estudio y diálogo que les permitió renovar la mirada sobre su profesión. La formación reafirmó la importancia de seguir entendiendo la enseñanza como una vocación al servicio de las personas y de la sociedad, especialmente en unos tiempos que exigen docentes capaces de combinar conocimiento, pensamiento crítico y humanidad.