«Si España puede, nosotros podemos»: Krauze, Savater y Trapiello recuerdan los vínculos entre España y México

La Universidad Villanueva y Letras Libres reunieron los días 28 y 29 de octubre a escritores, historiadores y ensayistas de España y México con motivo de los 25 años de la edición española de la revista.

Las cuatro mesas, celebradas en el Centro Cultural Conde Duque y en la Universidad Villanueva, giraron en torno a los lazos culturales entre ambos países.

El jueves 29 de octubre, la Universidad Villanueva acogió las tres últimas mesas de las jornadas. La clausura de los actos quedó aplazada, por respeto al luto oficial tras el accidente ferroviario ocurrido en Toledo, a una fecha pendiente de anunciar.

«Si España puede, nosotros podemos»

La primera jornada, el 28 de octubre, se abrió con la mesa «El poder de las ideas», moderada por Daniel Gascón, responsable de la edición española de Letras Libres, y en la que participaron Enrique Krauze, Christopher Domínguez Michael, Fernando Savater y Andrés Trapiello.

Enrique Krauze, historiador y director de Letras Libres, recordó que el primer número de la revista se mandó a la imprenta el 9 de septiembre de 2001 y confesó: «Con toda franqueza, yo no me imaginé que iba a durar 25 años». Describió a España como «el país hermano, indistinguible de México» y recordó que la Transición, con unos partidos que optaban por dialogar en lugar de mantener el enfrentamiento, fue una inspiración para los liberales latinoamericanos que vivían rodeados de dictaduras: «Si España puede, nosotros podemos».

Christopher Domínguez Michael evocó que, cuando Krauze propuso crear una edición española, a muchos les pareció una idea descabellada: «Veinticinco años después nos han callado la boca». Para él, la conmemoración es «historia actual», porque «nunca como ahora había estado tan amenazada por tantos lados la libertad democrática», y recordó que la revista, desde México, «tuvo el honor de ser atacada por defender lo que defendían y defienden los demócratas españoles frente a ETA».

La herencia de Octavio Paz y de Vuelta

Krauze defendió que el mejor homenaje a Letras Libres es hablar de Vuelta, la revista de Octavio Paz, y recordó que Alejandro Rossi le invitó a subirse a un «pequeño barquito»: «Me entregaron el timón y había dinero únicamente para cuatro o cinco números».

Vuelta vivió 23 años y llegó a publicar 261 números. Su genealogía, explicó, es española: es impensable sin la Revista de Occidente y sin la influencia de Ortega y Gasset sobre Paz.

Fernando Savater confesó que no podría imaginar su vida «sin México y sin lo que ha significado México» en su obra, y recordó a Paz como «un símbolo de lo que la intelectualidad del siglo podía dar».

Evocó el día en que recibió su carta: «Para mí fue como si hubiera amanecido dos veces ese día».

Savater destacó que Letras Libres «fue un experimento en español que sigue estando ahí», y Andrés Trapiello confesó que esperan cada mes, «con muchísima paciencia», la llegada en papel de la revista a la que están suscritos, y que le gusta Letras Libres, como Vuelta, «porque son proyectos liberales desde el punto de vista cultural».

25 años de España: entre el desánimo y la esperanza

En la mesa dedicada a los últimos 25 años de España, celebrada ayer, 29 de octubre, en la Universidad Villanueva, Manuel Arias Maldonado señaló que el país ha pasado de la euforia al desánimo, expresó su preocupación por su polarización y subrayó que las instituciones democráticas necesitan, además de buenas leyes, una cultura política que permita exigir responsabilidades a los gobernantes.

José María Lassalle describió a España como «un país cogido con alfileres» respecto a hace 25 años, que se creyó un país de éxito sin construir bases suficientemente sólidas ni una verdadera conciencia de comunidad.

Cerró su intervención con un recuerdo emocionado a su amiga Fátima Báñez, exministra de Empleo y Seguridad Social fallecida en el accidente ferroviario ocurrido en Toledo: «Una persona que sonreía, que escuchaba y que se tomaba en serio a quien tenía enfrente».

Ese, dijo, es el gran problema de hoy: «Hemos perdido la capacidad de reconocer al otro como persona».

Estefanía Molina habló de «años del declive», porque se ha roto la promesa de que las nuevas generaciones vivirían mejor que sus padres, aunque recordó que en derechos y libertades España ha mejorado.

Defendió mantener viva la memoria del terrorismo y concluyó: «Yo sí tengo esperanza en la sociedad española y en su cultura democrática».

El exilio español, una deuda cultural

La mesa sobre el exilio español en México, en la que participaron Juan Manuel Bonet, Jon Juaristi y Christopher Domínguez Michael, con Aloma Rodríguez, editora de Letras Libres España, como moderadora, recordó que aquella llegada contribuyó decisivamente al desarrollo cultural e intelectual del país, fruto de la decisión del general Lázaro Cárdenas de acoger a los refugiados, pero también dejó historias personales de amargura y olvido. Los ponentes señalaron que, pese al orgullo mexicano por el exilio, en España esa historia se considera a veces una anécdota, y que los 25 años de Letras Libres en España son una forma de avanzar hacia una relación cultural más equilibrada entre ambos países. Juan Manuel Bonet repasó el papel del barco Sinaia, de la Casa de España con Alfonso Reyes y de las revistas culturales, espacios de convivencia entre escritores españoles y mexicanos. «Los escritores y artistas españoles exiliados no estaban en México de cualquier manera; querían realmente vivir México», afirmó.

La Conquista, una historia compartida

En la mesa sobre los legados y querellas de la Conquista, Emilio Lamo de Espinosa advirtió contra la imagen de un pequeño grupo de españoles que conquistó por sí solo todo un territorio: fue un proceso complejo, marcado por conflictos y alianzas entre los propios pueblos indígenas, que debe analizarse con rigor y sin juicios simplistas.

Destacó el debate moral que surgió en España sobre la legitimidad de la conquista y el reconocimiento de los derechos de los indígenas, y señaló como legado el mestizaje, la lengua compartida, la religión y un patrimonio cultural común.

Andrea Martínez Baracs subrayó que los pueblos indígenas, como los tlaxcaltecas, no fueron actores pasivos y establecieron alianzas en defensa de sus propios intereses.

Carmen Martínez defendió que la conquista es una historia compartida entre España y México, que no existe una única memoria sino muchas, y que el debate debe ser integrador en lugar de alimentar la polarización.

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